Mientras más enfoque tengamos en lo que hacemos todos los días, menos tiempo y espacios existirán para estar criticando o juzgando a los demás. 

Esta necesidad tan fuerte de estar pendiente de la vida de otros para revisar sus «errores» y entonces ser los jueces más fuertes no deja de sorprenderme, la verdad. 

Y si tratamos de hacer el ejercicio de pensar y revisar 

¿Qué puedo aprender de cada situación yo? 

¿Cómo puedo convertirme en mejor persona yo sin creerme el Dios supremo que le dice al resto cómo deben de vivir? 

Es que a veces parece que estamos esperando el «personaje de la semana» para todos «caerle» como si no fuésemos humanos y viniéramos de una galaxia donde los seres son perfectos.

¡Menos agresión! ¡Más compasión! 

Todos lo hacemos lo mejor que podemos con los recursos que tenemos, de verdad, revisemos lo nuestro, todos sin excepción tenemos «nuestras cositas» que mejorar, ya cada quién que se encargue. 

«Pan y Circo para el Pueblo» dejémoselo a los Romanos del pasado, nos quejamos de que «no avanzamos”, pues no, si nos hacemos «zancadillas» entre nosotros estoy segura que nadie va a avanzar. 

Tratemos, seamos más conscientes de lo que decimos, hacemos y hasta de lo que escribimos en una red social (escondernos detrás de un móvil no nos hace grandes, por el contrario, deja en «entre visto» varias de nuestras inseguridades). 

¿Tiempos difíciles? Si, claro, pensemos quiénes crean esos tiempos y empecemos a trabajar en aquello sobre lo que si tenemos control… que al final … sorpresa…. ¡es sólo sobre nosotros mismos! 

Yaxún Víquez A.